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El monumento a la Empanada.

Al fin se le hizo justicia!


El alimento que le ha salvado la vida a mucha gente.

Desde que el mundo es mundo, tiene ya su monumento en el planeta Tierra.

Con ella se han construido iglesias, carreteras rurales, inspecciones de Polic√≠a y hasta hospitales. Todo pueblo que se respete le debe mucho a esa sabrosura. Despu√©s de las mujeres, lo mejor es la empanada¬Ľ, dice con humor paisa Alberto Villa V√©lez, uno de los autores intelectuales del monumento, y de profesi√≥n asegurador.

En Caicedonia, norte del Valle, se le hizo un reconocimiento a la empanada, ese panecillo de harina o maíz relleno con carne picada, papa o arroz, que se come todos los días. Y a la que todos voltean a ver, como si fuera una reina, en bautizos, fiestas o velorios.

Ha sido el alimento de los exploradores del mundo. Y de los hititas y de los mongoles. Y de los ap√≥stoles de Jes√ļs. Y de los cruzados de la edad media. Y de los ej√©rcitos de la Independencia. Y de los aviadores que las com√≠an tarde en la noche en la √©poca en la que lanzaban bombas sobre Londres o Berl√≠n, seg√ļn relatos de la Segunda Guerra Mundial.

Pero fue en Caicedonia, un municipio cafetero de 50.000 habitantes y de cultivos de heliconias en los patios, donde la pusieron en un pedestal.

Un comerciante de f√°rmacos caros, un teniente de bomberos que vende seguros, un m√©dico retirado y un director de un parque de recreaci√≥n, le erigieron un monumento a un alimento que hoy es algo as√≠ como un patrimonio de la humanidad. El monumento no lo hizo un escultor, sino un ornamentalista metal√ļrgico. Cost√≥ 300.000 pesos.

¬ęAl fin se le hizo justicia. Con ella se han construido iglesias, carreteras rurales, inspecciones de Polic√≠a y hasta hospitales. Todo pueblo que se respete le debe mucho a esa sabrosura. Despu√©s de las mujeres, lo mejor es la empanada¬Ľ, dice con humor paisa Alberto Villa V√©lez, uno de los autores intelectuales del monumento, y de profesi√≥n asegurador.


Empanadas bailables…

La empanada es también el plato exquisito de los borrachos, a la que pasan con palabras enredadas y licor. Algunos admiten que sin ella no habría aguardiente. Y es la dama de las fiestas. De ahí el término empanadas bailables , cuando una comunidad está escasa de dinero. Reinas de belleza han untado sus labios rojos con el aceite o la manteca que se desprende de ellas.

Hasta presidentes de naciones han dirimido sus disputas políticas con los caciques de los partidos, con empanada en mano.

La hicimos con Cari√Īo.

¬ęLe botamos mucha corriente con mi pap√°, pero la hicimos con cari√Īo. Es de l√°mina, pintada del color m√°s parecido a las originales y por dentro la rellenamos con trapos para que se esponjara¬Ľ, cuenta Marco Tulio, hijo de Tulio Agudelo, ornamentalistas que trabajan el metal.

Hay un mundo de fantasía, de amor y de picante en ella. Y de rara ternura. Hay novios que se besan con una empanada en los dedos. Millones de seres humanos viven de ella. Es, en cierta forma, la empanada nuestra de cada día. Sin ella, quizá el mundo sería solo un lánguido tamal envuelto en unas desoladas hojas de plátano.

¬ęLlevo 25 a√Īos haciendo festivales con empanadas. Con ellas he terminado las iglesias de Sons√≥n, Andaluc√≠a, Bugalagrande, la capilla del ingenio Pichich√≠, y esta de Caicedonia, que estamos trabajando luego de los destrozos del terremoto de 1999¬Ľ, dice el padre Luis Gonzaga Valencia, p√°rroco del pueblo y l√≠der de la comunidad.

En Fiestas y Revoluciones.

La empanada nació posiblemente cuando los primeros pobladores del mundo huían de los glaciares con una masa de hojas sucias rellenas de pedacitos de carne cruda de tigres de sable o de lagartos extraviados.

Luego, pas√≥ a los √°rabes, que la utilizaron para atravesar sus inmensos desiertos. M√°s tarde lleg√≥ con los moros a Espa√Īa, donde los gallegos supieron darle un toquecito especial: se inventaron la empanada pre√Īada .

En Argentina, donde la comen con las piernas abiertas para no mancharse el pantalón o el vestido, la perfuman con aceitunas o pasas de uva.

En Chile, las revoluciones se hacen con empanadas y vino tinto. Y en Colombia se utilizan para animar fiestas improvisadas, calmar el hambre de los desplazados de la violencia y a la sociedad de consumo

¬ęA todo el mundo le ha parecido simp√°tico el homenaje, y en la inauguraci√≥n del monumento, que va a ser pr√≥ximamente, vamos a lanzar cohetes al cielo¬Ľ, dice el comerciante Gabriel Echeverri.

Pedro Nel Pinzón, director del parque recreacional donde está el particular monumento, dice que la empanada de lámina pintada les ha traído mucho más gente.

¬ęEs un acontecimiento. Vendemos 200 empanadas los fines de semana¬Ľ, dice Pinz√≥n.

Solo faltó el médico Edilberto Ramírez de la Pava, otro de los impulsores de la obra.


Edilberto Ram√≠rez de la Pava autor de de la leyenda que acompa√Īa al monumento.

El fue el autor de la leyenda que acompa√Īa al monumento de la reina de la comida ligera. Esta reza: ¬ęAmarill√≠sima y amad√≠sima empanada; ser√°s nuestra pasi√≥n, porque te comimos, te comemos y siempre te comeremos¬Ľ.

Ahora, los caicedonitas se aprestan a hacerle un monumento al jeep Willys. Pero esa es otra historia que hay que contarla con aguardiente y empanadas.


UN BOCADO CON DISTINTOS SABORES.

√≠P√≥nganle m√°s picadillo!, dicen los espa√Īoles. √≠P√≥nganle m√°s pino (salsa)!, dicen los chilenos, que explican que la empanada apareci√≥ en Chile a√ļn antes de que don Pedro de Valdivia ¬ęterminara de poblarnos¬Ľ.

Además, los chilenos cuentan que hay un cuadro de la Santa Cena, que data de 1962, y que se conserva en la sacristía de la Catedral de Santiago, donde aparece la empanada.

Como se ve, la empanada est√° en todas partes. En Galicia (Espa√Īa) comen empanadas con bacalao y pasas.

También tienen empanadas a las que les echan carne de cerdo, jamón serrano y pimentón dulce. Así mismo, tienen su empanada vegetal, que hacen con zanahorias, espinacas y judías. Y hasta empanadas de manzana, a la que le echan polvo de canela.

Despu√©s del asado, el segundo plato criollo en Argentina es la empanada. En muchas partes les echan picante peruano. Ellos dicen que sus empanadas tienen hidratos de carbono, fibra, prote√≠nas, hierro y potasio. En el litoral argentino les echan pescado. En Rioja, cebolla, carne y papas. En C√≥rdoba, huevos y az√ļcar.

Y en Colombia, fuera de las tradicionales, las hay de solo arroz con guiso, y de pollo. Y no hay que olvidar las de pipián, las famosas empanadas de Popayán, a las que les echan maní picante.

¬ęPero no hay como la empanada caliente con tinto hirviendo. Que quemen como lengua de suegra¬Ľ, dicen en los barrios populares de Cali.

ALBERTO VILLA monumento a la empanada

Al fin se hizo justicia… Despu√©s de las mujeres, lo mejor es la empanada , dice Villa.

FOTO/Carlos Ortega EL TIEMPO.

Los promotores de la idea de inmortalizar la empanada se sienten orgullosos de su obra. Alberto Villa Vélez (izq.) y Gabriel Echeverry, dos de ellos.