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El monumento a la Empanada II

Su Nobleza lo Merece!

Hace unos días un sacerdote le pidió a sus comunidades que le colaboraran haciendo unas empanadas para el domingo siguiente, el sacerdote no previó la respuesta a su solicitud y al domingo lo estaban esperando dos mil empanadas después de la misa de ocho y otras tres mil en la misa de doce.

Fueron cinco mil empanadas que a las seis de la tarde ya estaban vendidas.
En varias ciudades de Colombia y en tiempos distintos  se ha  propuesto por  los ciudadanos que se levante el monumento a la empanada.

Gratitud!!

Una idea que al oyente desprevenido le puede parecer una locura pero que al ser analizada tiene muy poquito de esquizofrenia y mucho de gratitud.

Muchas han sido las propiedades, las parroquias, los colegios, los hospitales, los geriátricos, las casa y las carreras universitarias que se fueron pagando con las monedas y las ganancias de la comercialización de esa pequeña delicia de la cocina criolla.

En el municipio de  Caicedonia, un municipio del Valle del Cauca es posible encontrar uno de los monumentos a la empanada más grandes de Colombia, es una hoja metálica de tres metros doblada como un pañuelo, amarilla y con la forma exacta de las empanadas que hacen nuestras abuelas. Debajo del monumento en unas letras bien torneadas la escritura dice: 


“Amarillísima y amadísima empanada, serás eternamente nuestra pasión, porque te comimos, te comemos y siempre te comeremos”.  Caicedonia agradecida 2005.


Debajo del monumento

En el año 2008  Manizales se sumó a las voces de gratitud e inauguró su propio monumento, en el barrio Aranjuez. En este popular sector de la ciudad caldense decidieron rendirle un particular homenaje a este alimento que según la comunidad es el propiciador del empuje y el desarrollo del barrio.

Manizales Año 2008

Con un monolito mucho más elaborado que el de Caicedonia, el manizalita representa dos manos que salen al unísono de un par de empanadas en forma vertical que el autor realizó en un pedestal con siete lados, siete lados que representan los siete días de la semana para trabajar.

En internet es posible ubicar un documento denominado “las empanadas que han construido al mundo”  allí se afirma que el escritor boliviano Ramón Rocha Monroy, escribió alguna vez que los hijos como las empanadas se hacen de noche, queriendo subrayar la gran labor de quienes silenciosamente amasan a la luz de una vela el sustento con el que levantan de madrugada el futuro de una familia.

 Y se afirma que un sacerdote español,  ha podido sostener un hogar para ancianos y que ha regalado 84 casas para las familias pobres de su parroquia todo costeado con las ganancias que ha recibido de la venta de las empanadas.

Tal vez en Pereira estamos en mora de hacerle un monumento a la empanada, porque en la ciudad muchas han sido las familias, los colegios y las parroquias que a este insignificante producto le deben muchas de sus obras. Dios Bendiga las empanadas y como dicen en Caicedonia  “te comimos,  te comemos  y  siempre  te  comeremos”.

Uno puede lograr semejante record después de haber tocado casa por casa y de haberle pedido la ayuda a Dios, así cualquiera vende cinco mil empanadas ya sean “papales” o normales,  con monumento o sin monumento.

Fabián Henao Ocampo